14 DE NOVIEMBRE DE 2020

Se levantaba Madrid con el cielo gris plomizo y con una lluvia fina. Llevábamos preparando la actividad de visita al Zoo varios días, así que, pese al tiempo, los ánimos de los alumnos no bajaron. Ya en el desayuno se veía a los chavales muy ilusionados, ¿Habrá rinocerontes? preguntaba uno, yo he estado en otro zoo pero no había rinocerontes y me gustaría verlos. Otro decía, a mi los que más gracia me hacen son los pingüinos. Así que, después de desayunar nos pusimos en camino. Todos con las baterías de los móviles cargadas dispuestos a hacer un buen número de fotos.

Seguía lloviendo, de hecho, siguió cayendo esa lluvia fina hasta que entramos en el Zoo; a partir de ese momento, el tiempo “nos respetó”.

Nada más entrar nos hicimos la foto de grupo y comenzamos el recorrido. Primero vienen los flamencos, y una alumna de las mayores comentó que “son rosas por lo que comen”, caras de incredulidad y comentarios jocosos. Pues efectivamente, los flamencos son rosas porque comen cangrejos, de hecho, en algunos zoos les dan alimentos específicos para que tengan esa pigmentación. Después visitamos las focas, los pingüinos, los animales de África, hasta que el león rugió.  La verdad es que impresiona bastante su rugido grave y potente. Pudimos admirar y fotografiar jirafas, ñus, rinocerontes, hipopótamos, etc.

A las 14:30h las ganas de comer ya nos podían, así que fuimos a reponer fuerzas. Finalizada la comida nos fuimos a ver los animales marinos, peces de todos los colores, medusas, tortugas y… tiburones. En el acuario de los tiburones estuvimos un buen rato. Había pocos visitantes, por lo que nos pudimos sentar y sentir “la paz del fondo del océano” a pesar de encontrarnos en el centro de Madrid. La visita terminó con la exhibición de aves y de los delfines, uno de los momentos más simpáticos del día.

A las seis cierran las instalaciones, pero antes de volver a casa paramos para tomar la merienda-cena favorita de los cachorros humanos: hamburguesa. Aprovechamos para hacer tertulia, comentar las anécdotas del día, enseñarnos las fotos y echar unas risas.

Es una satisfacción ver que llegan cansados y contentos. A pesar de la fina lluvia que nos ha acompañado, hemos pasado un buen día.

Fidel Caballero Asensio. Educador.

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